Bovines: vacas, y punto

¿Cómo es posible que una… película… documental… vídeo… cosa, que consiste únicamente en la contemplación de un puñado de vacas, sin diálogos ni música y durante una hora, pueda resultar tan emocionante?

Pues así es. Emmanuel Gras nos trae esta cinta que, como él mismo especificó tras el visionado de la misma en el Festival international du film d’environnement, no busca forzar al público a sentir empatía por estos animales para luego plantearse la moral de alimentarse de su carne. Bovines se limita únicamente a mostrarnos su día a día.

Estructurado en pequeños ‘momentos’, secuencias de varios minutos centradas en diferentes temas, como el nacimiento, la lluvia, o el transporte, no existe un orden cronológico ni un ritmo evidente. Simplemente vemos cómo rumian, se tumban, andan, mugen, se embisten, o miran con tranquilidad hacia el vacío infinito, todo ello con una fotografía cuidadísima y un sonido que da la sensación de acercarnos a milímetros de la emoción del masticamiento.

Se añade una dosis importante de surrealismo si nos situamos en una sala de cine abarrotada de medio millar de snobs e intelectuales parisinos, maravillados ante el primer plano del culo de una vaca haciendo sus necesidades. Trop chic.

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La Cantante Calva sigue peinándose de la misma forma

Obra clave del teatro del absurdo, descubre los sinsetidos de ‘La Cantante Calva’

contARTE

Interior burgués inglés, con sillones ingleses. Velada inglesa. El Señor SMITH, inglés, en su sillón inglés y con sus zapatillas inglesas, fuma su pipa inglesa y lee un diario inglés junto a una chimenea inglesa. Tiene anteojos ingleses y un bigotito gris inglés. A su lado, en otro sillón inglés, la Señora SMITH, inglesa, remienda unos calcetines ingleses. Un largo momento de silencio inglés. El reloj de chimenea inglés hace oír diecisiete campanadas inglesas.

Así comienza la obra más conocida del teatro del absurdo. Con una acotación lo suficientemente absurda en sí misma como para necesitar ser leída en voz alta, se nos presenta La cantante calva, de Eugène Ionesco.

Ionesco, naturalizado francés de origen rumano, despreciaba la visión de la realidad de “la mayoría”, desde que una experiencia extática en su juventud le llevó…

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Andy Serkis, la cara invisible detrás del CGI

1940, Hattie McDaniel se convierte en la primera persona de color en recibir un premio Oscar por su participación en ‘Lo que el viento se llevó’

1959, Hermione Baddeley es nominada a ‘Mejor Actriz Principal’ por ‘Un lugar en la cumbre’, en la intervención más corta hasta ahora en haber proporcionado tal nominación (sólo 2 minutos y 32 segundos en pantalla).

2012, Andy Serkis podía haberse convertido en el primer actor en recibir una nominación a los premios de la Academia sin haber aparecido físicamente en una película.

¿Cómo es esto posible? Muy sencillo. La película de la que hablamos es ‘El Origen del Planeta de los Simios’, y todo lo que vemos de la interpretación de Andy Serkis en la pantalla está generado por ordenador.

Quien sea medianamente friki o tenga tablas en esto del cine, recordará que las intervenciones de este actor en las grandes producciones de Hollywood han seguido desde hace ya unos años este camino. Pero no tantos se han molestado en seguirle la pista de cerca a aquel que ha puesto cara a tantas criaturas míticas del cine actual.

Nacido en Inglaterra en 1964, comenzó en el mundo del teatro durante sus estudios universitarios de Artes Visuales, y pronto vio que su vida iba a girar en ese sentido, dedicándose plenamente a ello a partir de entonces. Empezando en compañías ambulantes, estableciéndose más tarde en Londres y entrando finalmente en la BBC, Serkis interpretó papeles que iban desde el loco de ‘El Rey Lear’ hasta el propio Albert Einstein.

Pero el papel que cambió su vida fue sin duda el que Peter Jackson le ofreció en ‘El Señor de los Anillos’. Un acuerdo para lo que inicialmente era un sencillo papel de doblaje, que terminó en un compromiso de varios años en Nueva Zelanda, lanzándose río abajo en mallas y repitiendo las escenas en estudio para realizar la captura de movimiento de sus expresiones.

A partir de ahí, el actor casi se encasilló en el papel de criaturas digitales, con King Kong (de nuevo para Peter Jackson), Haddock (para el Tintín de Spielberg), y Cesar (para la precuela de ‘El Planeta de los Simios’), papel por el que tanto James Franco, que ‘protagonizaba’ la cinta (a pesar de que claramente Cesar era el personaje principal) como la propia 20th Century Fox iniciaron una campaña reclamando la nominación de Serkis a ‘Mejor actor de reparto’.

Personalmente, todo esto me parecían patrañas hasta que vi la película. Sabía a lo que iba, y no era ni a ver a Franco, Cox, y la mujer florero que se limitaba a recitar sus escasos diálogos, ni tampoco en calidad de fan acérrimo de las películas originales con Charlton Heston. Fue por eso que me sorprendí emocionado, protestando entre dientes a la salida diciendo que no iba a volver a ver una película en la que se viera sufrir a animales, que lo paso muy mal.

Y eso era lo bueno. No era un monigote hecho a ordenador. Era un mono. No era un actor dando gritos. Era un animal sufriendo. En vídeos como este se ve que realmente, Serkis era el 100% de lo que se veía en la pantalla.

No os perdáis esta espectacular interpretación de Serkis, y el resultado final en la película.

Kenneth Branagh, Jonah Hill, Nick Nolte, Christopher Plummer y Max von Sydow. Algunos nombres de siempre y otros nuevos, pero Andy Serkis no figura en la lista de actores nominados este año. Motivos puede haber muchos, desde un miedo de la Academia a abrir la caja de Pandora, hasta simplemente no haber considerado su actuación digna de una estatuilla, pero lo que está claro es que el debate está abierto, ahora más que nunca. Más de una gran producción en proceso contará con esta tecnología, y la polémica no caerá en el olvido sino que reaparecerá año tras año, y cada vez más fuerte. A fin de cuentas, el cine, como todas las artes, tiene la necesidad de reinventarse constantemente.

Continuará…

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Yayoi Kusama, la loca de los lunares

Si tu idea de ‘decorar una habitación’ consiste en pegar varios cientos de pegatinas de colores por suelo, paredes, muebles y techos

Si te pasaste la década de los 60 grabando orgías de gente desnuda pintada con acrílico

Si el concepto ‘horror vacui’ es un juego de niños a tu lado

Si llevas viviendo en un hospital psiquiátrico voluntariamente más de treinta años

Si, a tus ochentaytantos años, te gusta jugar al camaleón con el papel de pared

…entonces, y sólo entonces, eres Yayoi Kusama

 

Nacida en Matsumoto en 1929, cualquier descripción sobre esta japonesa debe incluir palabras como obsesión, abstracción, suicidio, feminismo, sexo, poemas, pesadillas… Su obra mostraba desde el inicio un fuerte carácter surrealista y… casi diría ‘gore’. En sus primeros cuadros, cuando era una estudiante más de la Escuela Municipal de Bellas Artes de Kyoto en los años 50, ya se apreciaban figuras retorcidas con una infinidad de líneas, perdiéndose en fondos oscuros.

Pero es en los 60, cuando descubre los lunares, topos, polka dots, puntos, circulicos, o como os apetezca llamarlo, cuando Kusama encuentra la salida a sus obsesiones, y su arte encuentra el camino al reconocimiento público.

 

Happenings en Nueva York para protestar contra Vietnam, escándalos en la Bienal de Venecia, exhibiciones en el MOMA… con un ritmo de producción espectacular, se encuentra en la cresta de la ola hasta que en el año 73 regresa a Japón gravemente enferma, y desaparece de la escena internacional durante décadas para dedicarse a escribir novelas macabras y poemas oscuros.

No vuelve a ser recordada hasta los 90, cuando se organizan innumerables exposiciones retrospectivas en las que sus obras, antiguas y recientes, muestran la evolución desde un arte casi de un macabro barroquismo, hasta la simplificación de los símbolos y la tridimensionalización de los patterns.

 

En los últimos años, posa los cuadros en el suelo y va pintando mientras gira a su alrededor, volviendo a un estilo más naïf pero sin perder la sensación de vértigo y paranoia. Una nueva etapa en un arte que no ha parado de evolucionar sin dejar de ser el mismo que siempre.

No dejéis de visitar su página web para no perderos sus próximas exposiciones.

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Ray Harryhausen, padre de la animación

Puede que a algunos este nombre de difícil pronunciación les suene a chino, pero eso no quiere decir que no les suenen escenas de películas que, a base de haber sido proyectadas, homenajeadas e imitadas, se han convertido en grandes clichés de la Historia del Cine. ¿Quién no ha visto alguna vez algún fragmento de la increíble pelea de esqueletos contra Jasón, o la medusa, el kraken y la lechuza mecánica de ‘Furia de Titanes’?

Nacido en 1920, Ray Harryhausen se quedó tan impresionado por la versión de ‘King Kong’ de 1933, que se esforzó en aprender la técnica por su cuenta hasta que consiguió ser contratado como asistente de Willis O’Brien, animador de la película. Con él, desarrolló técnicas innovadoras para fusionar la acción real y los modelos animados, y comenzó a cosechar éxitos a lo largo de los años 50 con cintas como ‘La Tierra contra los platillos volantes’ o ‘El viaje fantástico de Sinbad’.

Pero su mayor éxito fue, sin ninguna duda, la cinta ‘Jasón y los Argonautas’, estrenada en 1963, y cuya escena más famosa marcó a toda una generación de futuros profesionales del cine, como Spielberg, Burton, George Lucas o James Cameron.

Su última gran producción, en una época en la que los efectos especiales modernos comenzaban a dejar obsoletas las técnicas de Harryhausen, fue ‘Furia de Titanes’, de 1981, en la que las criaturas de la mitología griega (y alguna que otra incomprensible adición) cobraban vida con unos movimientos mucho más complejos de lo que podría parecer posible. En el remake de 2010, con Sam Worthington y Liam Neeson, la lechuza mecánica de Atenea hace un cameo que parece burlarse de la película original… algo que, dado el resultado de la nueva versión, no estoy seguro de que pudieran permitirse.

Muchas de estas películas han tenido versiones más modernas, en las que el CGI ha sustituido los poco estilizados movimientos de las figuritas de plastilina y el stop motion, pero yo le doy mucho más mérito a estas producciones viejunas, en las que parece increíble los medios caseros de bricolaje que utilizaban para fundir las figuras con la acción real y el fondo. Este es el motivo por el que creo que debe andarse con mucho cuidado a la hora de retocar digitalmente las producciones que, concebidas como ‘Pesadilla antes de Navidad’, terminan como ‘La Novia Cadáver’: una especie de 3D descafeinado en el que se pierde la gracia de los movimientos ortopédicos, y de sentir la textura de las figuras, ¡que para algo fueron esculpidas de verdad!

A sus actuales 91 años, sigue dando guerra de vez en cuando desde su casita de Londres, aunque haga ya varias décadas que no produce nada, pero es un verdadero placer cruzarse de vez en cuando con algún guiño en una película o videoclip actual a alguna de sus obras, y saber que ese director probablemente se emocionó tanto en su juventud viendo estos dinosaurios o esqueletos, como lo hizo el propio Harryhausen al ver a Kong subir a la rubia Fay Wray al Empire State Building.

Sitio web Oficial de Ray Harryhausen

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