Sempé, el octogenario naïf

Mi infancia no fue espectacularmente alegre. Más bien era lúgubre, e incluso un poco trágica

Resumiendo con semejante tranquilidad la crudeza de su niñez, no es de extrañar que Sempé se convirtiera, años después, en el dibujante capaz de expresar más con menos. La aparente simplicidad de sus dibujos y lo corto de los diálogos, escondían una gran complejidad y una visión cínica pero desenfadada del mundo que le rodeaba, así como una obsesión con la niñez que nunca tuvo, y con la alegría y el bullicio de las grandes ciudades, que lo alejaban de los recuerdos de su vida anterior.

Jean-Jacques Sempé nació en Burdeos en 1932, y sus inicios no fueron fáciles. Viniendo de una familia pobre y desestructurada con frecuentes discusiones públicas, su pasión por el dibujo y por la literatura le llevaron a estudiar por su cuenta, tener trabajos absurdos como vendedor de dentífrico en polvo, o falsificar su edad para alistarse en el ejército. Pero si queréis saberos su vida para eso tenéis Wikipedia. Lo que a mí me interesa es su obra.

Muchos (¿todos?) le conocemos por ‘El pequeño Nicolás’, esas fantásticas viñetas creadas junto a Goscinny (Astérix, Lucky Luke…) que nos entretuvieron en clase de francés en el colegio, donde un chaval (frecuentemente con gafas y bufanda a lo Potter) tenía unas reflexiones demasiado maduras para su edad, para desgracia de sus compañeros y de su sufrido padre.

Pero aparte de Nicolas y el resto de sus personajes (Monsieur Lambert, Catherine Certitude, Monsieur Sommer…), Sempé lleva casi 70 años desnudando sus obsesiones en su obra. No hay que quedarse con lo más evidente, los chistes fáciles, las críticas sociales agudas o las situaciones cómicas, su pasión por las posibilidades del mundo que le rodea siguen llevándole más allá del ciudadano corriente, sin salir del mismo escenario.

El bullicio de la gente (la foule de la Piaf), los autobuses urbanos, la intrincada arquitectura de los tejados de París, y más tarde la verticalidad de Nueva York, la televisión lavacerebros frente a lo absurdo del teatro, la ironía de un reparador de bicicletas que no sabe montar en ellas o de una niña resabida fanática del ballet. Estos son los temas que ha paseado desde los años 50 por las páginas del Télérama y las portadas del New Yorker, viendo publicado a su Nicolas en lenguas improbables y demostrando que ese arte tan francés de la caricatura no acabó en tiempos de Victor Hugo.

El Hôtel de Ville ha organizado una exposición que a base de llenarse todos los días ha sido prolongada ya en varias ocasiones, para mostrar el último recopilatorio de su obra, ‘Un peu de Paris et d’ailleurs’ (‘Un poco de Paris y de fuera’) y para pedirle que, mientras pueda coger un lápiz, siga haciéndonos reír.

Anuncios
Etiquetado , ,

3 pensamientos en “Sempé, el octogenario naïf

  1. Muy interesante el blog y este post sobre Jean-Jacques Sempé, grandes recuerdos de la niñez con el Pequeño Nicolás.

  2. lanuberrante dice:

    muy gran recuerdo de la niñez!

  3. elsudacarenegau dice:

    Buscando material sobre Sempé, me encontré con tu blog, …o el me encontró a mi. Me ha gustado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: